Estar atrapado en un mundo en donde las personas más
felices, se convierten de lo más temerosas. Mundo en donde no se puede poseer
riquezas con libertad, ni mucho menos te da la oportunidad para expresar tus
inquietudes y tus temores. ¡Muy pocos se pueden expresar con libertad! Sin
tener miedo que al día siguiente, amanezcas con balas atravesadas en todo tu
cuerpo. Así es mi mundo, el mundo de todos, el paraíso de muchos y el infierno
de otros.
Nadie nace escogiendo el lugar en
donde vivir, ni mucho menos a nuestra familia. Nacemos sin saber cuál será
nuestro destino, tal vez, porque nosotros mismos somos los creadores de ello.
Nosotros decidimos en que camino daremos nuestros pasos. Puede que nos
equivoquemos y caigamos al vacío, un vacío en donde solo encontremos obscuridad
y quizás nunca toquemos fondo. O bien, dirijamos nuestros pasos en el camino
correcto, camino en donde se busca un bien, un bien para todos y una mejor
calidad de vida.
Pero nadie le toma suficiente
importancia, los hombres solo vivimos por vivir, y buscamos adaptarnos al
estilo de vida que nos da el gobierno; gobierno que solo lucha por su interés
propio, dejando a su pueblo en manos del hambre, de la pobreza, de la inseguridad,
de las injusticias y sobre todo, estamos sujetos en manos de la ignorancia.
El tema que a todos nos gustaría que
se solucionara, sería el problema de la pobreza. ¿Por qué hay tanta gente pobre
en nuestro país teniendo mucha riqueza? Tal vez, el principal factor de esta
problemática, sea la mala repartición de las riquezas. Es cierto que vivimos en
un país tan corrupto, que el poco dinero que invierte el gobierno, el cincuenta
por ciento es para el presidente municipal o estatal, del otro cincuenta por
ciento; el veinte por ciento es para el encargado de la obra, el diez por
ciento para pagar a los trabajadores y el resto para la compra del material.
La gente encargada del dinero, no le
importa, que tan bien hecha quede la obra con el poco material utilizado y la
calidad del mismo. Solo ve por sí mismo y no por el pueblo; solo piensa en
inflar su bolsa con billetes. ¡Triste realidad! Así es como algunos se vuelven
ricos, de nuestro dinero, el tuyo y el mío, de todos esos servicios que
pagamos: agua, luz, teléfono, internet, hacienda y seguros de todo tipo.
Hablar de cada uno de estos
problemas, es hablar de un abismo profundo. ¿Quieres soluciones? Cierra los
ojos y dime… ¿Qué has encontrado?
¡Seguramente
nada! para encontrar soluciones, es necesario que abramos los ojos, y veamos
nuestro mundo con ojos de realidad, y no con ojos de mentiras y
falsedades.
Es verdad, me encanta mi país, tiene
grandes maravillas que a cualquier turista, sorprendería sin previo aviso. Me
encanta salir al campo, todo tan tranquilo, respirar aire fresco, esa brisa
húmeda pegando en todo tu cuerpo, ver grandes montañas verdes, con toda clase
de animales. ¡Es como si estuviéramos en el paraíso!
El problema, es quien nos gobierna.
Cada gobierno impone sus propias normas y leyes, como a ellos se les antoje.
Hablan de todo, tratan los problemas más importantes hasta de lo más absurdos.
Pero jamás y nunca, tocan un archivo, archivo que muchos esperamos que al fin
sea abierto, ese que se encuentra ya muy empolvado y cuyo nombre en letra
mayúscula, dice: INSEGURIDAD.

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