domingo, 4 de enero de 2015

LA PALABRA DEL SILENCIO: INSEGURIDAD


Estar atrapado en un mundo en donde las personas más felices, se convierten de lo más temerosas. Mundo en donde no se puede poseer riquezas con libertad, ni mucho menos te da la oportunidad para expresar tus inquietudes y tus temores. ¡Muy pocos se pueden expresar con libertad! Sin tener miedo que al día siguiente, amanezcas con balas atravesadas en todo tu cuerpo. Así es mi mundo, el mundo de todos, el paraíso de muchos y el infierno de otros.

            Nadie nace escogiendo el lugar en donde vivir, ni mucho menos a nuestra familia. Nacemos sin saber cuál será nuestro destino, tal vez, porque nosotros mismos somos los creadores de ello. Nosotros decidimos en que camino daremos nuestros pasos. Puede que nos equivoquemos y caigamos al vacío, un vacío en donde solo encontremos obscuridad y quizás nunca toquemos fondo. O bien, dirijamos nuestros pasos en el camino correcto, camino en donde se busca un bien, un bien para todos y una mejor calidad de vida.

            Pero nadie le toma suficiente importancia, los hombres solo vivimos por vivir, y buscamos adaptarnos al estilo de vida que nos da el gobierno; gobierno que solo lucha por su interés propio, dejando a su pueblo en manos del hambre, de la pobreza, de la inseguridad, de las injusticias y sobre todo, estamos sujetos en manos de la ignorancia.

            El tema que a todos nos gustaría que se solucionara, sería el problema de la pobreza. ¿Por qué hay tanta gente pobre en nuestro país teniendo mucha riqueza? Tal vez, el principal factor de esta problemática, sea la mala repartición de las riquezas. Es cierto que vivimos en un país tan corrupto, que el poco dinero que invierte el gobierno, el cincuenta por ciento es para el presidente municipal o estatal, del otro cincuenta por ciento; el veinte por ciento es para el encargado de la obra, el diez por ciento para pagar a los trabajadores y el resto para la compra del material.

            La gente encargada del dinero, no le importa, que tan bien hecha quede la obra con el poco material utilizado y la calidad del mismo. Solo ve por sí mismo y no por el pueblo; solo piensa en inflar su bolsa con billetes. ¡Triste realidad! Así es como algunos se vuelven ricos, de nuestro dinero, el tuyo y el mío, de todos esos servicios que pagamos: agua, luz, teléfono, internet, hacienda y seguros de todo tipo.

            Hablar de cada uno de estos problemas, es hablar de un abismo profundo. ¿Quieres soluciones? Cierra los ojos y dime… ¿Qué has encontrado?

¡Seguramente nada! para encontrar soluciones, es necesario que abramos los ojos, y veamos nuestro mundo con ojos de realidad, y no con ojos de mentiras y falsedades. 

            Es verdad, me encanta mi país, tiene grandes maravillas que a cualquier turista, sorprendería sin previo aviso. Me encanta salir al campo, todo tan tranquilo, respirar aire fresco, esa brisa húmeda pegando en todo tu cuerpo, ver grandes montañas verdes, con toda clase de animales. ¡Es como si estuviéramos en el paraíso!

            El problema, es quien nos gobierna. Cada gobierno impone sus propias normas y leyes, como a ellos se les antoje. Hablan de todo, tratan los problemas más importantes hasta de lo más absurdos. Pero jamás y nunca, tocan un archivo, archivo que muchos esperamos que al fin sea abierto, ese que se encuentra ya muy empolvado y cuyo nombre en letra mayúscula, dice: INSEGURIDAD.




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